


A veces pueden surgir situaciones especiales. Tú o tu bebé podéis tener complicaciones: podrías verte separada de tu bebé y temer por el bienestar del pequeño. Pero puedes comenzar o continuar a dar el pecho o a extraer tu leche también en una situación difícil de ese tipo. Tomar el pecho o, al menos, tu propia leche, procura al bebé la nutrición óptima y muchas otras ventajas, incluso –o precisamente– si hacen falta cuidados médicos especiales.
Problemas de salud del bebé
Si tu bebé nació con labio leporino o con el paladar hendido, si tiene algún defecto neurológico o sufre de otros problemas médicos, tu leche será muy probablemente la mejor nutrición para él. Y sólo tú puedes darle tu propia leche. Hay sólo unas pocas enfermedades en las que no está permitido dar la leche materna al bebé o que exigen que la alimentación no consista sólo en la leche materna.
Problemas de salud de la madre
Mucha gente piensa que si la madre está enferma no puede dar el pecho. Pero esto no es cierto. Cesar de dar el pecho es raramente necesario cuando la madre enferma y a menudo resulta mucho más fácil dar el pecho.
Dar el pecho ahorra tiempo y energía. En muchos casos es posible encontrar medicinas que son compatibles con la lactancia. Si te sientes enferma, en muchas situaciones será posible encontrar una solución que te permita seguir dando el pecho a tu bebé. A veces puede ser necesario interrumpirlo durante algún tiempo, pero es posible volver a dar el pecho tras una interrupción.
Pregunta a tu médico y a tu especialista en lactancia para que te ayuden en tales situaciones especiales.
