Pecho congestionado

La congestión patológica se puede producir durante todo el periodo de lactancia. La congestión no tratada puede provocar una reducción del suministro de leche, mastitis y la inflamación del pecho.

Congestión patológica

Congestión patológica

Hay varios factores que pueden provocar congestión, como llevar un sujetador demasiado ajustado o un portabebé que no se adapte bien y presione los conductos galactóforos. En esos casos, parte del pecho duele al tocarlo. Si no se trata, la zona puede enrojecerse y, si no se extrae la leche, esta permanecerá en el pecho y liberará proteínas que reducirán la producción de leche. Si la congestión no se trata, puede derivar en mastitis.

Las tomas o las extracciones frecuentes pueden ayudar a aliviar la congestión y estimular el flujo de leche. Debes masajearte el pecho, especialmente la zona afectada. También puedes aplicarte paños calientes antes de la toma para estimular la salida de la leche. Además, puede que te convenga cambiar de posición al dar el pecho, de manera que la barbilla del bebé apunte hacia la zona dolorida. Consulta a un profesional sanitario para que te diagnostique y te proporcione un tratamiento.

Mastitis

Mastitis

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria o del tejido mamario. Puede deberse a una congestión prolongada, a que los pezones agrietados no se traten y acaben infectándose, o a que la presión provoque la inmovilidad de la leche. Los síntomas de la mastitis son:

  • Dolor a la palpación en una zona en particular del pecho.
  • Aparición de una zona caliente y enrojecida en el pecho.
  • Sensación general de malestar.
  • Síntomas similares a los de la gripe y fiebre.

Si te duele la cabeza o te sientes como si estuvieras cogiendo una gripe, primero examina tus pechos atentamente delante de un espejo. No te olvides de mirar también la parte inferior de los pechos, ya que la mastitis aparece a menudo en esa zona.

Si crees que puedes tener mastitis, ponte en contacto de inmediato con tu consultora de lactancia o tu médico. La mastitis puede empeorar rápidamente, en cuestión de horas.

Sigue amamantando a tu bebé, ya que los pechos necesitan vaciarse todo lo posible. Si tienes mastitis, no es el momento de realizar el destete: tienes que sacarte la leche del pecho. Si necesitas tomar medicación, pídele a tu médico que te recete un medicamento que no afecte a la lactancia.

 

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