Extracción de leche en el trabajo: consejos y recomendaciones de madres

Si vas a volver a trabajar pero quieres que tu bebé siga beneficiándose de tu leche materna, te explicamos cómo prepararte para extraer leche en el trabajo.

Pumping at work: Tips and mums' advice

Incluso si la empresa te apoya, quizás te preocupen algunos aspectos relacionados con la extracción de leche materna en el trabajo. ¿Tus compañeros entenderán que te tomes descansos a intervalos regulares? ¿Dispondrás de privacidad? La buena noticia es que, con una buena comunicación y planificación, puedes conseguir que la extracción de leche en el trabajo sea satisfactoria para ti, para tu jefe y para tu bebé.

Estos son nuestros diez consejos principales para la extracción de leche en el trabajo.

1: Infórmate sobre tus derechos
En muchos países, por ley, tienes derecho a extraer leche materna para tu bebé en el trabajo y tu empresa debe concederte tiempo para llevar a cabo extracciones regulares.

2: Prepárate
Asegúrate de que tienes todo lo que necesitas para extraer, recoger, almacenar y transportar la leche materna. Lo más obvio es un extractor de leche (un extractor de leche eléctrico doble es el sistema más rápido y te permitirá obtener la mayor cantidad de leche).1 Tal vez quieras tener un segundo extractor de leche en el trabajo para no tener que llevarlo todo el día contigo. Otros equipos útiles serían:

3: Habla con tus compañeros
No estás obligada a decirles a tus compañeros que estás extrayendo leche, pero contárselo puede ayudar a que lo entiendan y lo acepten. Puedes buscar a otra madre que también esté extrayendo leche para que sea tu «compañera de extracción» y poder ayudaros mutuamente.

4: Encuentra un lugar adecuado
Tu empresa debe ofrecerte un espacio privado (no un cuarto de baño) para que realices la extracción. Puede ser una sala médica o de entrevistas, o cualquier otro lugar en el que puedas extraer leche de forma cómoda y sin que nadie te moleste.

5: Piensa en el almacenamiento
Debes tener un lugar seguro y frío en el que puedas almacenar la leche materna. Si se trata de un frigorífico compartido, etiqueta claramente tu leche en las bolsas de almacenamiento de leche materna o los biberones.

6: Mantén fría la leche
Puedes dar a tu bebé la leche que has extraído el día anterior, por lo que, normalmente, no es necesario congelarla. Si se mantiene fría en el frigorífico (y en la nevera portátil, cuando la transportes desde el trabajo hasta tu casa), podrás utilizar esa leche materna de forma segura durante tres días para alimentar a tu bebé (o hasta cinco días en condiciones de máxima limpieza).2,3 Lee nuestro artículo sobre almacenamiento de la leche materna para obtener más información.

7: Controla los tiempos
Extrae leche en aquellos momentos en los que normalmente darías el pecho a tu bebé. Esto te ayudará a obtener una cantidad suficiente para sus tomas y mantener el suministro de leche materna.

8: Mejora con la práctica
Planifica un día de práctica para que puedas hacer pruebas de extracción en el trabajo. O intenta volver al trabajo un viernes para que puedas pillarle el truco a la extracción y transporte de la leche antes de enfrentarte a una semana completa de trabajo.

9: Tómate un descanso
Si tienes a tu bebé cerca del lugar en el que trabajas, las pausas para dar el pecho (para que puedas amamantar a tu bebé en la guardería) pueden ser una buena alternativa a la extracción.

10: Cuídate
Combinar el trabajo con la crianza y la lactancia es agotador, especialmente al principio o si tu bebé se sigue despertando por la noche. Tómatelo con tranquilidad, día a día. Cuídate y piensa que todo será más fácil a medida que tu bebé vaya creciendo y los dos os vayáis acostumbrando a este gran cambio.

Extracción de leche en el trabajo: historias de mamás

Todas estas madres han tenido experiencias diferentes a la hora de extraer leche en el trabajo, pero encontraron el modo de integrar esta práctica en sus rutinas diarias.

«Siempre llevaba conmigo una nevera portátil»

«Le comenté a mi supervisor directo el tema de la extracción tres meses antes de volver al trabajo. Hizo que me pusieran una cortinilla en la puerta de mi oficina para disponer de una mayor privacidad.

Extraía la leche de forma manual en un biberón para leche materna y la guardaba en una nevera portátil etiquetada en el frigorífico de la cocina. Cuando estaba fuera del edificio, buscaba algún lugar privado. Siempre llevaba conmigo un biberón y una nevera portátil.

Si no podría extraer suficiente leche durante el horario de trabajo, completaba las extracciones cuando llegaba a casa. De ese modo, mi hijo siempre tenía leche suficiente para el día siguiente en la guardería». Lily, dos hijos, Reino Unido.

«Mi empresa me apoyó mucho»

«Extraer leche en el trabajo no me resultó difícil, ya que la empresa me ofreció un lugar adecuado y me apoyó en todo momento. Me dieron todo el tiempo que necesitaba.

»En relación con la logística, tener todo el equipo limpio cada día requería planificación, y siempre tenía que llevar conmigo el extractor de leche. Actualmente, mi empresa tiene su propio extractor de leche multiusuario en la sala de guardería y ofrece un kit de extracción gratis a cada nueva madre, así que ya no hace falta llevar nada al trabajo.

»Prepárate. Tómatelo con humor, si es posible, e intenta relajarte y disfrutar del momento». Aleyda, un hijo, Países Bajos.

[H3] «Fue difícil encontrar un espacio para realizar las extracciones»

«Tuve que superar algunas trabas a la hora de extraer leche en el trabajo, como las deficiencias del espacio disponible y la incomodidad que suponía comunicarme con el personal de RR. HH. o los supervisores (hombres), que no siempre comprendían mis necesidades.

»Con mi primer bebé, estaba trabajando para una gran empresa que preparó una habitación para que pudiese realizar las extracciones. Pero me resultaba difícil realizar pausas y extraer suficiente leche para satisfacer las necesidades de mi bebé. Quería seguir utilizando mi ordenador portátil durante la extracción para que no se me acumulase el trabajo, pero la habitación no contaba con una mesa adecuada. Solo duré dos semanas antes de empezar a complementar su alimentación con leche de fórmula.

»Con mi segundo bebé, me convencí de que tenía que aguantar. Mi lugar de trabajo era mucho más pequeño, un recinto deportivo, por lo que fue difícil encontrar un espacio adecuado. Al principio, me ofrecieron la sala de primeros auxilios, pero era un sitio muy frío y cualquiera podía entrar. Finalmente, encontraron un lugar mejor, pero a veces la llave se perdía.

»¿Qué podría decir a otras madres? Que se informen acerca de sus derechos y los hagan valer. Ten claro que tu jefe quiere tenerte en el trabajo. Los problemas que surgen a menudo se deben más a la desorganización y a la falta de conocimientos que a una posible hostilidad. Puede ser duro, pero vale la pena. También recomiendo los extractores de Medela». Elisabeth, dos hijos, Reino Unido.

«Puedo trabajar y extraer leche al mismo tiempo»

«Además de mi extractor de leche, tenía que utilizar un sujetador de extracción manos libres, discos absorbentes para las pérdidas de leche y ropa que me ofreciese un acceso fácil a los pechos para ahorrar tiempo. En mi caso, puedo trabajar y extraer leche al mismo tiempo, pero muchas de mis amigas no pueden y necesitan estar relajadas mientras extraen leche.

»Mi lugar de trabajo cuenta con varias salas donde las madres pueden realizar las extracciones, por lo que tengo que reservar las franjas horarias que necesito. Me muevo mucho, así que debo reservar estas salas en diferentes edificios durante el tiempo que pasa entre una reunión y otra.

»Lo que más problemas me da son las conferencias o eventos para los que no envían ningún tipo de programación, porque no sé cuándo puedo "escaparme". ¡Y cuando las cosas se ponen complicadas, no tengo más remedio que irme!». Natalie, un hijo, Estados Unidos.

«Nadie envidiaba mis pausas para extraer leche»

«Durante los primeros meses, daba el pecho a mi hijo en casa por la mañana y entraba a trabajar a las 10:00. En el trabajo, extraía leche una o dos veces. Le recogía en la guardería a las 17:30 y le volvía a dar el pecho allí. Después nos íbamos a casa, congelaba la leche extraída y le volvía a dar el pecho antes de dormir.

»Debes dejar claro a tu jefe y compañeros tu horario de extracciones lo antes posible para que puedan respetarlo. Nadie envidiaba mis pausas para extraer leche, más bien todo lo contrario. Me ayudó el hecho de que hubiese otros padres en mi departamento, incluidas otras dos madres que también extraían leche. Supone una gran diferencia tener gente a tu alrededor con la que puedas compartir tus experiencias». Jess, un hijo, Argentina.

Bibliografía